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La Coctelera

N O T I C I A

Excmo. Sr. D. Enrique Krauss Rusque
Embajador
Embajada República de Chile

Madrid, 13 de Mayo de 2006

Sr Embajador,
Queremos darle a conocer, rogándole la trasmita a su Gobierno, esta:

Carta de los Humanistas de Europa

Hemos sido informados sobre un hecho en Chile que nos parece extremadamente grave para un país que pretende ser un país democrático que respeta los derechos humanos y los derechos internacionales. Nos referimos a la expulsión del ciudadano argentino y miembro del Movimiento Humanista, Jorge González.

En tanto que Humanista, Jorge González es luchador por la no-violencia, y así mismo, su metodología de acción es la no-violencia activa. De ninguna manera Jorge González ha sido involucrado en hechos violentos como el ministerio de interior de Chile esta sugiriendo. Así mismo, hemos sido informados por el Partido Humanista de Chile que Jorge no ha participado en ningún momento en hechos violentos. Para nosotros, es evidente que el gobierno Chileno esta montando una supuesta “intervención extranjera” para esconder las verdaderas razones por los cuales miles de estudiantes Chilenos están protestando.

El procedimiento del Ministerio de Interior de Chile parece mas a las procedimientos de gobiernos dictatoriales o fascistas, y son una vergüenza para un estado supuestamente democrático. Los Humanistas de Europa repudiamos esta represión abierta, y pedimos al Gobierno de Chile de investigar con seriedad este caso grave de manipulación de la opinión pública mediante la expulsión arbitraria de Jorge González. Los responsables de este aparente montaje deberían ser despedidos de sus puestos y sometidos a la justicia.

Si el Gobierno de Chile no hace las investigaciones del caso y rectifica esta expulsión, aparecerá para nosotros, los Humanistas de Europa, como cómplice de esta situación intolerable.

Atentamente

Pau Segado
Partido Humanista de España

A la Busqueda de nuestra historia

Es, en primer lugar, rendir homenaje a los que, a menudo a costa de su vida, han escrito esta historia, y de quienes no se ha hecho apenas elogio. ¿Por qué siempre se celebra unilateralmente el valor de la resistencia armada y jamás el de la resistencia noviolenta?. En 1943 ¿era más bonito y valeroso matar a un alemán que salvar a un judío? Nuestra memoria es selectiva. Se degrada con el tiempo, recordando sólo que refuerza y confirma nuestros esquemas de pensamiento y nuestras convicciones políticas.

Por eso precisamente el discurso sobre la defensa se apoya en gran medida en la experiencia del pasado. Si nuestra memoria colectiva sólo retiene de la historia los hechos de violencia, es evidente que las soluciones que podemos hoy dar a los problemas de la guerra no pueden ser sino soluciones militares. Por el contrario, si recogemos del pasado las huellas de otra historia, de otra defensa, de una resistencia no militar que ha mostrado aquí y allá su eficacia a lo largo de los siglos, entonces el discurso moderno sobre la defensa no puede encontrarse sino profundamente transformado. Es, pues, fundamental para la credibilidad de una alternativa noviolenta a la defensa, buscar las raíces históricas, sus manifestaciones en las distintas épocas, regímenes y culturas